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Despertar

Se dio cuenta de quienes eran y de lo que pretendían. A pesar de ser una recién nacida y de no tener clara su misión, no dudo en sentenciarlos. Como si de combustiones espontáneas se trataran, las llamas los cubrieron. No hubo gritos, solo el crujir de las llamas y el sonido de decenas de sirenas. Pasados unos pocos segundos, muertos ya, la carne seguía ardiendo furiosamente y la plaza estaba totalmente iluminada. Las aeronaves se precipitaban y las luces de los vehículos policiales y militares se iban apagando poco a poco, sucumbiendo ante el fuego.
Estaba tranquilo a pesar de sus esfuerzos para que ello no se produjera, ya había ocurrido lo peor que podía suceder y continuar era la única opción. Tomó el artefacto, se quitó el casco, suspiró y se dirigió hacia ella:
-Todo ha sido culpa mía, esto no tendría que haber pasado. Sígueme, es por aquí.